El llegar a los 65 años para muchos significa el relegarse a un segundo plano, ya que por cuestiones de legislación laboral, o por las condiciones socio económicas nos vemos obligados a abandonar nuestras actividades con las cuales habitualmente generamos ingresos, y con mucha frecuencia nos enfrentamos a una situación económica difícil y cedemos el papel protagónico de nuestras vidas y nos resignamos a ser el complemento de la vida de otros, los que cuidan los nietos , los que cuidan la casa en vacaciones, y nos olvidamos que nuestra vida debe tener un propósito, y que nuestras experiencias y vivencias nos deben servir para reforzar nuestro ser, no solo para llenar un álbum de fotos y memorias que se conviertan en un laberinto que muchas veces conduce a estados de demencia senil y Alzheimer. Esta posición es la que culturalmente se ha venido adoptando sin tomar las consideraciones adecuadas, y quizá la principal sea establecer un propósito de vida coherente con nuestro ser.
Cuando nos
convertimos en adultos, quizá para
evitarnos la preocupación y responsabilidad de prepararnos financiera , física
y mentalmente para la vejez, asumimos
cómodamente esta posición ,es decir, ya una persona de 65 años probablemente haya cumplido o alcanzado sus
metas , ya tuvo su familia, la ayudo a desarrollarse y volverse independiente,
ya también consolido una etapa económica a través de su negocio o de su carrera
como profesional, y eso estaría bien, si
el propósito de nuestra vida fuera hacer o tener, pero que pasa si enfocamos la
vida de una persona como una carrera universitaria donde la graduación se
efectuara al momento de la vejez, y a partir de ahí empezaran los estudios de
postgrado y doctorado, quizá nos preguntaríamos
¿Y cuál es ese título que lograríamos?...¿Quién quiere graduarse con el título
de VIEJO, o de ANCIANO?, no es un tanto ingenuo pensar que el ser viejo
implique algún tipo de honor, o prestigio?
Quizá para algunos estas serían las preguntas correctas, pero hemos visto en la historia del hombre que algunas tribus solían tener un consejo, o un grupo de personas que se dedicaban a orientar los destinos de la tribu, y que normalmente este grupo se caracterizaba por estar integrado por las personas de más edad de la tribu, el consejo de ancianos, que con la experiencia acumulada por los años podían podían orientar sabiamente a su comunidad.
Sin embargo nosotros ya no formamos parte de una pequeña tribu de cazadores que podía ser fácilmente orientada por un grupo de viejos, que en efecto eran los que por su experiencia podían decir cuál era el mejor lugar para cazar, pescar, o el mejor momento para sembrar, (cuando estas tribus dejaron de ser nómadas), quizá no podamos hacer el cambio de enfoque porque estamos acostumbrados o programados dependiendo de lo que hay que HACER o TENER dependiendo de la etapa que estemos viviendo, de niños, tenemos que HACER , estudiar primaria y luego bachillerato para luego TENER un título de bachiller, luego HACER estudios universitarios y de postgrado para TENER el respectivo título , luego TENER un empleo o negocio que nos permita TENER una vivienda y en ella vivir con la familia que un día tendremos, luego hacer los recursos necesarios para que nuestra familia se desarrolle se independice y forme sus propios núcleos familiares, y luego de eso que? Hago la pregunta y me pareciera escuchar un eco sin fin en un cuarto oscuro.
¿No es la vida la UNIVERSIDAD del SER? No es la
vida la que poco a poco nos enseña que estamos en esta tierra para aprender a
SER, pasamos por diferentes etapas y relaciones que nos dan la oportunidad de
valorar la importancia de SER una persona íntegra, de SER una persona útil, de
SER un ejemplo para las personas que cursan esta carrera universitaria en niveles más bajos (personas más jóvenes) la
mayoría de las veces no nos percatamos de esto y nos conformamos por lograr las
metas de TENER y HACER, pero sucede que tan sabia es la naturaleza que no solo
vamos acumulando edad con el tiempo, también la carrocería empieza a cambiar
(arrugas, canas, pérdida de masa muscular, etc), ya no tenemos aquel físico que
llamaba la atención al pasar, quizá ya hay algunas actividades físicas que ya
no podremos hacer, será eso un castigo de la vida y el deterioro es algo que
debemos de aceptar con resignación? No será más bien que la vida nos está
diciendo que cada vez va a ser menos importante lo que podamos HACER y TENER, porque lo realmente importante se encuentra en
el SER en que nos hemos transformado? Si nos convencemos de este hecho
lograremos establecer las bases para plantearnos propósitos de vida a largo
plazo, propósitos que nos mantendrán brillando aun cuando pasemos de 65 o 85
años, seguiremos siendo personas ocupadas, porque el propósito de SER siempre podrá
ser complementado, siempre tendremos cosas que agregar a nuestro SER, para
poder seguir siendo útiles hasta el último día de nuestras vidas.
“UNA VIDA SIN PROPÓSITO ES UNA MUERTE
PREMATURA”
GOETHE
Homero López.











sufrir la vejez o mejor construir un camino para el transitar feliz hacia la vejez
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