Por Homero López
“It isn’t over ‘til the fat lady sings”, o e Cristiano
esto no acaba hasta que la gorda cante, esto es una señal que indica que el
placer o tortura de la opera está a punto de terminar (dependiendo del público).
En nuestra opera, que particularmente
para muchos es una tortura, el domingo pasado en horas de la noche canto una
gorda (ya no tan gorda), y a pesar de
que era del dominio público lo que ella cantaría y a qué ritmo, esto no evito
que tuviésemos una sensación de vacío e impotencia, pero en
cierta manera sin razón, porque para ninguno de nosotros fue una sorpresa, y sin
embargo se generó cierta desazón.
Pero la verdad verdadera es que
esa no era la gorda designada para el canto del acto final, es decir, no era
nuestra gorda, quizá la de ellos sí, es el final de su ópera, nuestra gorda
esta que arranca a cantar, y eso es lo que a muchos nos tiene preocupados, el
no saber quién es la gorda, y cuando y que es lo que va a cantar, esto no debe
mortificarnos, porque en esta ópera no se repartió el libreto, por lo menos a
nosotros, y el hecho de que no conozcamos el desenlace no significa que en algún
lugar se esté generando la partitura del gran fínale, y lo que nos corresponde
seguir haciendo es ser buenos ciudadanos, ser ejemplo para los hijos, ser
personas que contagien esperanza, no que contaminen con desilusión, hacer todos
los días ni más ni menos de lo que nos corresponde hacer, ser personas de FE,
esa es nuestra mejor herramienta y mayor fortaleza, eso hará que el tiempo que
resta para el final sea más llevadero, con el adicional que será un tiempo de preparación
para los tiempos venideros, y la gran diferencia con nuestro acto final, es que
este anuncia un principio de la Venezuela que queremos para nuestros hijos.








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